viernes, 12 de marzo de 2010

Entre la escultura y la performance.

Estratifiquémonos en la pregnancia de la dimensión, donde tiempo, aceleración y cambio, accionen de pies a cabeza. Considerado un payaso por unos, un gurú del arte contemporáneo por otros, Roman Signer comienza su trayectoia artística en los 60 establenciendo un diálogo entre elementos tan volitivos como el agua, el aire y el fuego, sustrayéndoles sus posibilidades escultóricas. ¿De qué modo materializar lo inmaterial? Rayano al arte póvera, en desacuerdo con el Land Art, recupera la instantaneidad que le ofrecen los objetos que previamente escoge, tal como un objecte trovè, exponenciando su significancia descontextualizada. Fotografía, vídeo y grabaciones en Super-8 son los soportes que determina como vías transmitivas de sus obras.

video

http://www.youtube.com/watch?v=M3txotMZxX4&feature=related

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